Antes de adoptar cualquier herramienta, hay tres preguntas que separan la curiosidad informada de la fe ciega en la tecnología.
1. ¿Con qué datos fue entrenado?
Todo sistema hereda los sesgos de la información con la que aprendió.
2. ¿Quién es responsable si falla?
La automatización no elimina la responsabilidad, la desplaza.
3. ¿Qué pierdo si dejo de hacerlo yo?
No toda tarea delegada es una tarea ganada.